miércoles 1 de julio de 2009

PEÑISCOLA MÁGICA




El 21 de julio de 1411, Benedicto XIII entró en la villa castellonense de Peñiscola asentando allí la sede pontificia. Toda una larga lista de artistas, plateros, escultores, copistas, alquimistas y ocultistas se instalaron en la "acrópolis espiritual y guerrera” .

La atracción y fascinación del Papa español por esta urbe habría que buscarla entre otras razones en el estudio de diferentes tradiciones esotéricas que pudo recoger de la conocida Orden del Temple. Entre las hipotéticas razones que se barajan para que Peñíscola se convirtiera en epicentro templario estaría el poder espiritual que despertaba la comarca.

Los monjes guerreros supuestamente tenían constancia de enclaves naturales donde el cruce de corrientes de energía bio–magnética afectaba a la hipófisis, dando lugar a estados alterados de conciencia, percepciones extra–sensoriales y todo tipo de fenómenos paranormales.

Juan Simó Castillo en su obra "El Castillo Templario. Pontificio de Peñíscola", incide en los mensajes cabalísticos e iniciáticos desperdigados en algunos puntos del castillo. La alternancia de hiladas de sillares blancos y grises de la bóveda del salón gótico, las jambas de la entrada de la misma capilla...

2 comentarios

mia dijo...

"Para enamorarse de Peñíscola se necesita ser sensible y amar la luz...

El resto es como un hechizo que crece con el tiempo,el mar y el viento"

mía

http://www.vistaalmar.es/galerias/index.php?x=browse

Muchos besos

Joan Pinardell dijo...

Desde luego Peniscola es un milagro
besos Mia